Mi nombre es Viktor. Nada más que Víktor, sin apellidos y con K. Cuando me maten, y no tardarán mucho, no seré mas que un nombre en una fosa común donde ponga nada mas que Viktor.
Me matarán por incumplir la primera regla de la Hermandad a la que pertenezco: Usar sus conocimientos en beneficio propio se paga con la muerte. Y yo he decidido usar esos conocimientos para enriquecerme y ganar Poder.
Ganar Poder es el objetivo de la Hermandad desde su fundación, allá por el siglo XV, y no se funda como hermandad, cofradía ni nada por el estilo. Es únicamente una empresa privada, nació con el Capitalismo, que comercia con Poder. El Poder y la Acción son sus mercancías y su moneda. El Conocimiento es su materia prima.
El nombre de Hermandad es apócrifo, nació sin nombre y sin nombre sigue. No es siquiera una organización fantasma pues jamás existió. Nosotros la llamamos así por llamarla de alguna forma.
Sus fundadores fueron Alejandro VI, el Papa Borgia, su hijo César y Maquiavelo con la única finalidad de obtener cada vez mas y mas Poder. Manejar a los hombres que la Historia a designado como los guías del mundo es lo mismo que manejar el mundo: Las Monarquías, Condados y Ducados eran sus marionetas. En la actualidad empresarios poco capaces, hijos de los verdaderos artífices económicos, y políticos incapaces son los bienes mas preciados y mas fáciles de conseguir para la Hermandad.
Mientras el Mundo lo dirigía el Emperador Carlos V, a éste lo dirigía los Fugger, familia de banqueros alemanes y prestamistas de Carlos V, y estos a su vez eran dirigidos por un oscuro secretario con muchos y buenos contactos en todas las cortes europeas. Han adivinado bien: El secretario era un hombre de la Hermandad.
A los Fugger los movía la codicia, el dinero, pero no conocían el beneficio de acumular poder y sobre todo el beneficio de saber administrarlo. La Hermandad sí conoce ese beneficio y sus secretos de forma que cuando ya no eran útiles se prescindió de la familia más poderosa del mundo y está tardó menos de 50 años en desaparecer de la Historia.
La Hermandad carece de principios morales y no duda en estar en todos los bando en disputa con tal de estar con el vencedor en el momento que el vencedor muestre el mas mínimo resquicio de debilidad donde infiltrarse y aprovecharla para su propio beneficio. En cierto modo la Hermandad es como un parásito a la espera de la herida adecuada del la cual chupar la sangre.
Tras la Primera Guerra Mundial, Alemania era un hervidero de ideales expansionistas y militaristas. Tales ideas venían acompañadas de la capacidad de llevar a cabo estos conceptos. Pero quizá no se llevaran a cabo si los aliados no aflojaban el puño de hierro con el que ahogaban a Alemania. La solución para la Hermandad es sencilla: colocar hombres entre los aliados (Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Rusia) y hombres entre los poderes políticos Alemanes. Hitler subió al poder y la Hermandad tenía redes en ambas potencias y entre una potencia diseminada por toda la tierra desde tiempos inmemoriales…los Judíos.
Al acabar la Guerra el hombre de la Hermandad que trabajaba en el lado alemán se refugió en Latinoamérica ayudando a los incipientes y dictatoriales gobiernos de la región a obtener armas, dinero y legitimación internacional. Fue la primera semilla en Hispanoamérica. El Circulo de Poder nunca se cierra, siempre se amplía.
La nueva Francia, la nueva Inglaterra, la nueva Italia, la nueva Gran Bretaña, la nueva Rusia, incluso la nueva Alemania estaba guiadas por hombres de la Hermandad quienes dirigían, aprovechando las debilidades propias de los humanos, a los políticos de todas las naciones.
Cuando Hitler dejó de ser útil en la derrota, El Libro cuenta que nuestro hombre mantuvo un breve diálogo con él:
- “Usted es demasiado cobarde para morir luchando
(Hitler asintió gimoteando)
- Usted ya ha pasado a la historia como el hombre que cambió el mundo
(Volvió a asentir)
- Escriba su nombre como un mito
Le tendí una pistola y se aprestó a usarla. Nunca entenderé el afán de algunos de convertirse en dioses”
Muchos ejemplos siguieron, han seguido y seguirán a los de los Fugger, Napoleón e Inglaterra, la Alemania nazi y todas las enseñanzas derivadas de ellos se guardan en El Libro, una copia de la cual tenemos cada uno de los Hermanos con la obligación de aportar todos nuestros conocimientos adquiridos respecto a las prácticas de poder a lo largo de nuestra vida. Ese libro me ha acompañado durante la casi totalidad de mi vida y cuando me siento desconcertado acaricio suavemente sus lomos y leo las enseñanzas de los viejos maestros. Las interpreto y las ejecuto.
Cada uno de los hermanos podemos interpretar las enseñanzas del Libro de acuerdo a las circustancias de cada uno y ejecutarlas como entendamos que deben ser ejecutadas, sólo una máxima debe presidir nuestras acciones: La Hermandad y el organismo donde parasita han de salir beneficiados.
Cuando uno de los Hermanos muere, su libro vuelve al Génesis donde se recopila su información, se sintetiza y añade a una versión posterior del Libro que se les dará a nuevos Hermanos o se le hará llegar a los antiguos.
La forma de hacerles llegar la información a los Hermanos ha variado con las nuevas tecnologías. Si bien seguimos escribiendo en nuestro Libro, también lo hacemos a través de una página en Internet de acceso exclusivo para la Hermandad, y de esta forma la información es puesta a disposición de los Hermanos de forma inmediata.
Yo hace un tiempo que no escribo nada en la página y nada en el Libro pues espero que, llegado el momento de mi ejecución, se valore más mi conocimiento sobre el Poder que el cumplimiento de la regla. El Conocimiento es el mayor valor de la Hermandad.